Actualizado el 30 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Oyes un pitido, un zumbido o un siseo que nadie más oye. No viene de la calle ni del frigorífico. Viene de dentro. Eso es un acúfeno, y es mucho más común de lo que parece cuando lo sufres a solas.
Un acúfeno es la percepción de un sonido sin que exista una fuente sonora externa que lo produzca. En español se usa indistintamente la palabra tinnitus, que es el término latino empleado en la literatura médica internacional. Significan lo mismo.
Lo primero que conviene entender: un acúfeno no es una enfermedad. Es un síntoma. Igual que la fiebre no es una enfermedad sino una señal de que algo ocurre, el pitido indica que en algún punto de la vía auditiva hay algo que ha cambiado.
Un metaanálisis publicado en JAMA Neurology en 2022 estimó que alrededor del 14 % de los adultos de todo el mundo lo experimentan. No estás ante algo raro.
La explicación más aceptada tiene que ver con el silencio, no con el ruido.
Dentro del oído interno, miles de células ciliadas convierten las vibraciones en señales eléctricas. Cada una está especializada en un rango de frecuencias. Cuando algunas de esas células dejan de funcionar bien —por edad, por ruido, por otras causas—, el cerebro deja de recibir información en ese rango concreto.
Y el cerebro no tolera bien el vacío. Ante la ausencia de señal, aumenta la ganancia de las neuronas auditivas que quedan, como quien sube el volumen de una radio mal sintonizada. Esa actividad amplificada se percibe como sonido. Un sonido que nadie emitió.
Esto explica dos cosas que desconciertan a mucha gente. Primero, por qué el acúfeno suele coincidir en frecuencia con la zona donde hay pérdida auditiva. Segundo, por qué se oye mucho más fuerte en una habitación silenciosa: sin sonido ambiental que compita, la señal interna se vuelve dominante.
Este mecanismo es la razón por la que añadir sonido de fondo puede reducir la molestia. No apaga el acúfeno: reduce el contraste entre él y el silencio. Lo explicamos en terapia sonora para acúfenos.
| Causa | Qué la caracteriza |
|---|---|
| Pérdida auditiva por edad | Es la asociación más habitual. Aparece de forma gradual, suele afectar a los dos oídos y a las frecuencias agudas. |
| Exposición a ruido intenso | Conciertos, maquinaria, auriculares a volumen alto. Puede ser temporal tras una exposición puntual o persistente tras años de exposición. |
| Tapón de cerumen | Causa reversible. El acúfeno suele desaparecer al retirarlo. Nunca intentes extraerlo con bastoncillos. |
| Infecciones y problemas del oído medio | Otitis, disfunción de la trompa de Eustaquio. Frecuentemente acompañados de sensación de taponamiento. |
| Medicamentos ototóxicos | Algunos antibióticos, quimioterápicos y dosis altas de antiinflamatorios. Consúltalo con tu médico de cabecera antes de modificar nada. |
| Tensión mandibular y cervical | Bruxismo o problemas de la articulación temporomandibular. El pitido puede cambiar al mover la mandíbula. |
| Estrés y falta de sueño | Rara vez son la causa inicial, pero modulan de forma clara la intensidad con que se percibe. |
En una proporción considerable de casos no se identifica una causa concreta. Eso resulta frustrante, pero no significa que no se pueda gestionar.
La descripción varía mucho de una persona a otra: pitido agudo, zumbido grave, siseo, chasquidos, sonido de grillos, rumor de motor. Puede afectar a un oído, a los dos o percibirse "dentro de la cabeza".
También cambia con el tiempo. Es habitual describir días buenos y días malos sin un patrón evidente. Esa fluctuación es normal y no indica por sí sola que el problema esté empeorando.
Hay una distinción que sí importa clínicamente. Si el sonido es rítmico y coincide con tu pulso, se trata de un acúfeno pulsátil. Tiene mecanismos distintos, a menudo vasculares, y requiere evaluación médica específica antes que cualquier otra cosa.
Sobre la cafeína, el alcohol o la sal, la evidencia es menos concluyente de lo que sugiere internet. Algunas personas identifican desencadenantes claros; otras no encuentran ninguna relación. Los resultados varían considerablemente de una persona a otra, y la única forma razonable de saberlo es observar tu propio patrón durante unas semanas.
Consulta a un otorrinolaringólogo cuanto antes si el acúfeno:
Una pérdida auditiva súbita se considera una urgencia. El margen de actuación se mide en días, no en semanas.
Fuera de esos casos, un acúfeno estable y de larga evolución no constituye una emergencia, pero merece una valoración audiológica. Un audioprotesista o un otorrinolaringólogo pueden comprobar si existe pérdida auditiva asociada, algo que ocurre con frecuencia y que a menudo pasa desapercibido.
No existe un tratamiento que elimine el acúfeno de forma fiable. Lo que sí existe son enfoques que reducen su impacto en el día a día.
El más accesible es el enriquecimiento sonoro: mantener un sonido de fondo suave para que el pitido deje de destacar sobre el silencio. También se trabaja sobre el sueño, sobre la respuesta emocional al síntoma y, cuando hay pérdida auditiva, sobre la amplificación con audífonos.
Si quieres empezar por lo más simple, las noches suelen ser el punto donde un cambio pequeño se nota más rápido.
A veces sí. Los acúfenos provocados por un tapón de cerumen, una infección o una exposición puntual a ruido suelen remitir al resolverse la causa. Los asociados a pérdida auditiva tienden a persistir, aunque la molestia percibida puede disminuir con el tiempo.
Sí. Son dos nombres para el mismo síntoma. Acúfeno procede del griego y es el término recogido por la RAE; tinnitus es el latinismo empleado en la literatura médica internacional.
No necesariamente, pero sí conviene comprobarlo. Los acúfenos se asocian con frecuencia a una pérdida auditiva, a veces leve y en frecuencias agudas que pasan desapercibidas en la conversación normal. Una audiometría lo aclara en pocos minutos.
Porque de noche desaparece el ruido ambiental que durante el día compite con él. La señal interna no aumenta: lo que cambia es el contraste con el entorno.
El estrés rara vez es la causa inicial, pero influye de forma clara en cómo se percibe. Algunas personas notan repuntes en periodos de tensión o falta de sueño. Los resultados varían considerablemente de una persona a otra.
Puede ayudar a reducir el contraste entre el pitido y el silencio, sobre todo al dormir o al concentrarse. No es un tratamiento ni elimina el acúfeno, y su utilidad depende mucho de cada persona.
Un primer paso sencillo
Si el silencio es lo que más te pesa, prueba a añadir un sonido de fondo esta noche. La aplicación es gratuita, no pide registro y sigue sonando con la pantalla bloqueada.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. La aplicación no es un producto sanitario y no diagnostica ni trata ninguna enfermedad. Los resultados varían considerablemente de una persona a otra. Ante un acúfeno de aparición brusca, unilateral, pulsátil o acompañado de pérdida de audición o vértigo, acude a un otorrinolaringólogo.
Fuentes