Actualizado el 30 de agosto de 2026 · 7 min de lectura
Tu acúfeno tiene un tono. Identificarlo en hercios no lo elimina, pero te dice qué sonidos tienen más probabilidad de cubrirlo bien. Es la diferencia entre probar sonidos al azar y elegir con criterio.
Esta herramienta identifica el tono de tu acúfeno. No mide tu capacidad auditiva ni sustituye a una audiometría: para eso necesitas un audioprotesista o un otorrinolaringólogo.
El enmascaramiento funciona mejor cuando el sonido que añades cubre el mismo rango del espectro que tu acúfeno. Un pitido agudo de 8.000 Hz apenas queda cubierto por un sonido grave. Y al revés: un zumbido grave no se disimula con un siseo agudo.
Conocer tu cifra aproximada te ahorra semanas de pruebas. También te da un dato concreto que aportar en una consulta, en lugar de «me pita el oído».
Dicho esto, es una orientación, no una medición clínica. La percepción del tono fluctúa según el día, el cansancio y el nivel de ruido de fondo.
Empieza con el volumen bajo y súbelo solo lo justo para oír el tono. Un volumen elevado puede dañar la audición y provocar un repunte del acúfeno.
| Rango | Cómo suele describirse | Sonidos que mejor lo cubren |
|---|---|---|
| 100 – 500 Hz | Zumbido grave, rumor de motor | Ruido marrón |
| 500 – 2.000 Hz | Tono medio, sonido de timbre | Ruido rosa |
| 2.000 – 6.000 Hz | Pitido claro, el rango más frecuente | Ruido rosa o blanco |
| 6.000 – 15.000 Hz | Siseo muy agudo, sonido de grillos | Ruido blanco, sonidos de agua |
La mayoría de las personas se sitúan entre 3.000 y 8.000 Hz, que coincide con la zona donde suele aparecer primero la pérdida auditiva. Si tu cifra cae ahí, no es casualidad ni motivo de alarma añadida.
Hay un detalle práctico: por encima de unos 12.000 Hz, muchos altavoces de móvil y bastantes auriculares reproducen mal. Si no oyes nada en esa zona, puede ser el equipo y no tu oído. Comparamos los colores de ruido en qué sonido usar para tus acúfenos.
Elige el color de ruido correspondiente. Usa la tabla anterior como punto de partida y ajusta según lo que te resulte cómodo, no según lo que «debería» funcionar.
Ajusta el volumen por debajo del acúfeno. El objetivo no es tapar el pitido por completo. Se busca que quede en segundo plano, no que desaparezca. Cubrirlo del todo suele hacerlo más llamativo al apagar el sonido.
Anota la cifra y vuelve a comprobarla dentro de un mes. Si cambia mucho, es normal. Si tu percepción se desplaza de forma marcada y sostenida, coméntalo en tu próxima consulta.
El enmascaramiento alivia en el momento. La habituación es otra cosa: es el proceso por el que el cerebro deja de tratar el acúfeno como una señal relevante y lo relega al fondo, igual que deja de registrar el zumbido de una nevera.
Ese proceso no se fuerza. Se favorece manteniendo un entorno sonoro estable y evitando el silencio absoluto durante periodos largos. Suele medirse en meses, no en días, y los resultados varían considerablemente de una persona a otra.
Una revisión Cochrane de 2012 sobre terapia sonora concluyó que la calidad de las pruebas era insuficiente para confirmar o descartar que sea superior a otros enfoques. Conviene tenerlo presente: esto es una herramienta de gestión, no un tratamiento.
La aplicación reproduce un tono ajustable con la misma lógica que esta herramienta, pero añade tres cosas que una página web no puede ofrecer.
El tono ajustable y el ruido blanco están en la versión gratuita. El control por oído forma parte de Premium.
No. Esta herramienta identifica el tono de tu acúfeno, no tu umbral auditivo. Una audiometría mide a qué volumen empiezas a oír cada frecuencia y debe realizarla un profesional con equipo calibrado.
A volumen bajo y durante periodos cortos, sí. El riesgo aparece al subir el volumen buscando oír mejor el tono. Si notas molestia o un repunte del pitido, detén la reproducción y descansa.
Es habitual. La percepción del tono fluctúa con el cansancio, el estrés y el ruido ambiental previo. Toma varias mediciones en días distintos y quédate con el rango, no con una cifra exacta.
Ocurre con cierta frecuencia. Identifica el que más te molesta y empieza por ese. También puedes anotar ambos y comprobar si un sonido de banda ancha, como el ruido rosa, cubre los dos.
Son muy recomendables. El altavoz del móvil reproduce mal las frecuencias agudas, justo el rango donde se sitúan la mayoría de los acúfenos, y eso falsea el resultado.
Sirve para elegir mejor el sonido de enmascaramiento y para no perder tiempo probando al azar. No cura nada, y los resultados varían considerablemente de una persona a otra.
Lleva tu frecuencia contigo
Guarda tu ajuste en la aplicación y deja que el sonido siga reproduciéndose durante las llamadas y mientras duermes.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. La aplicación no es un producto sanitario y no diagnostica ni trata ninguna enfermedad. Esta herramienta no es una audiometría. Los resultados varían considerablemente de una persona a otra. Ante un acúfeno de aparición brusca, unilateral, pulsátil o acompañado de pérdida de audición o vértigo, acude a un otorrinolaringólogo.
Fuentes